¿Qué es un tratamiento psicológico?

Un tratamiento psicológico es una intervención profesional, basada en técnicas psicológicas, en la que un especialista, habitualmente un psicólogo clínico, busca eliminar el sufrimiento de otra persona o enseñarle las habilidades adecuadas para hacer frente a los diversos problemas de la vida cotidiana.

Ejemplos de esto son ayudar a una persona a superar su depresión o reducir sus obsesiones, trabajar con una familia con conflictos entre sus miembros para que sepan comunicarse mejor, o enseñar a un adolescente a relacionarse con otros compañeros de modo más sociable y menos agresivo.

¿Qué es un psicólogo clínico?

Es un profesional de la Psicología que diagnostica y evalúa los problemas concernientes a las conductas humanas y realiza los correspondientes programas de tratamiento.

Las personas que quieren saber los PORQUÉS de su comportamiento tienen mucho por descubrir porque el psicólogo les da las claves para resolver el comportamiento erróneo responsable de su sufrimiento.

Desde el tratamiento psicológico basado en la terapia cognitivo-conductual se aprenden nuevas formas de pensar, actuar y sentir.

¿Cómo conseguir que mi hijo adolescente acuda a consulta?

Es aconsejable buscar el momento adecuado y exponer con franqueza a nuestros hijos el nivel de preocupación que sentimos sin responsabilizarles directamente, informándoles de nuestra intención de buscar ayuda y de nuestro deseo de que ellos se incorporen en el proceso de solución. Es conveniente respetar su decisión aunque no sea la que nos gustaría escuchar, un profesional, difícilmente va a poder intervenir sobre objetivos de cambio con un adolescente sin percepción de problema y sin motivación para iniciar tratamiento. No debemos engañarles, ni “comprarles” para conseguir que accedan. Sí nosotros empezamos a cambiar, es posible que se incorporen más adelante.

¿Cuántas sesiones son necesarias?

Según el caso y la evolución del mismo, el número de sesiones varía, aunque en CEAMCO intentamos que el tiempo de terapia sea el mínimo necesario para obtener cuanto antes resultados satisfactorios y que éstos sean duraderos a largo plazo.

No obstante, en general el tratamiento suele tener una duración media de entre tres y seis meses; con un periodo posterior de seguimiento. Todas las consultas psicológicas tienen una duración aproximadamente de una hora.

¿Cómo funciona una terapia?

Para poder trabajar en terapia primero es necesario realizar una evaluación psicológica a través de la cual el psicólogo/a pueda conocer el caso, efectuar un diagnóstico preciso que le permita aplicar un tratamiento personalizado y efectivo, a corto y a largo plazo. El objetivo es solucionar el problema y evitar las recaídas posteriores al tratamiento.

Una vez realizada la evaluación, se procede al planteamiento de un tratamiento que recoja los objetivos principales necesarios para el paciente, y los métodos para conseguirlo. Consiste en el aprendizaje de herramientas psicológicas y conductuales que le permitan superar su problema y las consecuencias derivadas del mismo.

A lo largo de la terapia se incluyen evaluaciones del funcionamiento de la misma, que permiten al psicólogo/a observar si los resultados obtenidos son los deseados.

Una vez realizada la terapia pueden incluirse sesiones de seguimiento de frecuencia mensual, trimestral o anual que permiten obtener información sobre el caso y comprobar que no se dan recaídas a largo plazo. Su utilidad es comprobar la efectividad del tratamiento y poder reforzar los aprendizajes recibidos en la terapia una vez concluida la terapia.

¿Psicólogo o psiquiatra?

¿Qué diferencia hay entre un psicólogo clínico y un psiquiatra? El psiquiatra se diferencia del psicólogo clínico en diversos aspectos.

El primero, es que el psiquiatra es un licenciado en medicina y el psicólogo clínico es un licenciado en psicología. Por ello, el psiquiatra considera los problemas del paciente como resultado de que algo no funciona bien en el organismo (en el cuerpo); por el contrario el psicólogo clínico se centra en aspectos psicológicos (cómo influyen en el problema las relaciones y situaciones sociales, familiares, las emociones propias y de los demás, la opinión y visión personal que se tiene sobre los problemas, etc.). Esto no quiere decir que el psicólogo excluya en su tratamiento los aspectos orgánicos, o que el psiquiatra haga lo propio con los factores psicológicos. Sin embargo, sí debe quedar claro que ambos se diferencian en la mayor importancia que dan a lo psicológico (psicólogo clínico) o a lo orgánico (psiquiatra).

En consonancia con esto la segunda diferencia está en qué hacen ambos profesionales. El psiquiatra se ocupa, habitualmente, de diagnosticar y recetar un fármaco; y el psicólogo clínico, junto con el diagnóstico, busca analizar las dificultades específicas del paciente en su día a día y hace un plan ajustado a éstas para superarlas.

¿Cuándo es conveniente o necesario un tratamiento psicológico?

No existe una norma clara frente a cuando es el momento de acudir al psicólogo para solicitar ayuda, ya que un problema puede afectar de forma distinta a cada persona, por tanto es algo puramente subjetivo. De hecho muchas veces el problema no es algo que nos hace sentir miedo o inseguridad, sino el pensar que no tenemos recursos suficientes para enfrentarnos a eso.

Para valorar si es necesaria la ayuda psicológica es muy útil e importante observar si existen ciertos síntomas asociados, como por ejemplo ansiedad, pérdida o aumento de apetito, inquietud excesiva, insomnio o alteraciones del sueño, sensación de tristeza, cansancio inusual, falta de concentración, etc. También es importante valorar si se han producido cambios significativos últimamente en el ambiente familiar, laboral o personal que puedan haber desencadenado en parte el estado actual.

Si finalmente decides realizar una consulta, recuerda que la ética profesional nos obliga a mantener el anonimato y el secreto profesional de todas las conversaciones que se lleven a cabo. Toda la información recibida, por tanto, se tratará respetando la total intimidad y privacidad de la persona que realiza la consulta.

Primera sesión con el psicólogo

Decidir ir por primera vez al psicólogo no es una decisión fácil. Es muy posible que nos estén surgiendo una serie de dudas: “¿Seguro que lo necesito?”, “Yo no estoy tan mal para tener que ir a un psicólogo”, “¿Qué pensarán de mí si se enteran que voy al psicólogo?” “¿Tendrá solución mi problema?” En fin, las preguntas pueden ser interminables.

Para entender mejor esas preguntas, las respuestas podrían ser las siguientes:

1º) No todo el mundo que va al psicólogo tiene que tener un trastorno psicológico. Muchas consultas están relacionadas con una mejora en la calidad de vida. Problemas que no llegan a ser incapacitantes, pero que la persona que los presenta quiere mejorarlos (timidez, indecisión, sentimientos de inferioridad, etc.).

2º) Todos los problemas por complicados que parezcan tienen solución. El psicólogo es la persona adecuada para ayudarte a superar tus problemas.

3º) La cultura psicológica de este país está cambiando. Muchas personas van al psicólogo. Ya no está mal visto el ir al psicólogo.

4º) Es normal que si vas al psicólogo la primera vez estés intranquilo/a. Pero tienes que tener en cuenta que la primera consulta no te compromete a nada. En la primera sesión el psicólogo te va a escuchar. Va a realizar una evaluación general y te va a explicar lo que te pasa, porque te pasa y las posibles formas de resolverlo.